Sin embargo existe una posibilidad, que muy pocas veces se asegura, la de encontrarse en situación de desempleo, en situación de enfermedad grave, que podría ocasionar el no disponer del dinero suficiente para poder pagar en un futuro las cuotas del préstamo hipotecario, por ello debería asegurar la hipoteca.
Esta contingencia no suele preocupar en exceso al prestamista, ya que su garantía de cobro es la hipoteca, el bien que responde por ella. , . Desde luego si existen problemas temporales de liquidez siempre se puede negociar con el banco una ampliación de los plazos de devolución del préstamo hipotecario. Pero el tiempo de duración de las hipotecas, es llevado en la actualidad, a su máximo posible, ya no es infrecuente encontrar hipotecas a 30, 35, incluso 50 años, de manera que es importante asegurar la hipoteca.
Ante estos periodos temporales de amortización tan elevados, es conveniente formalizar un seguro que cubra las eventualidades personales que puedan impedirle hacer frente a los pagos. Este tipo de seguro debe cubrir los posibles tiempos de baja por enfermedad, desempleo o incluso invalidez, de manera que las cuotas pendientes o todo el capital, de la hipoteca, sea devuelto por la compañía aseguradora.
Si no encuentra en el mercado productos para asegurar su hipoteca, puede buscar fondos de inversión, en los que invirtiendo pequeñas cantidades anuales, se le asegure una rentabilidad mínima. De esta manera de forma sistemática irá formando un capital con el que poder cubrir esas complicaciones de devolución de cuotas de su préstamo hipotecario. Asegúrese que el fondo que suscribe permite el rescate de capital con las menores penalidades posibles, alternativamente intente que el fondo de inversión permita su sindicación al cumplimiento de la propia hipoteca.
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